Cómo realizar el mantenimiento de las fuentes de jardín

Las fuentes de jardín son un elemento decorativo muy preciado y usado en diferentes tipos de exteriores, ya que ofrecen un toque de belleza y distinción únicos.
Este tipo de fuentes presentan ventajas en el día a día, entre ellas la de refrescar el ambiente, sobre todo en los días más calurosos de los meses de verano.

Si tienes una de estas fuentes en tu jardín o estás pensando instalar una, a continuación te contamos algunos consejos que deberás tener en cuenta para realizar el mantenimiento de manera correcta y que el funcionamiento sea perfecto.

Las fuentes de jardín funcionan gracias a una bomba o grupo de presión que se instala en la parte inferior y que es la encargada de recoger el agua y volver a verterla continuamente. Si queremos que su vida útil sea la máxima posible deberemos tener en cuenta que la bomba debe encontrarse siempre sumergida en el agua y nunca fuera, ya que podría dañarse. Por eso, durante los meses de verano, es muy aconsejable controlar de manera constante los niveles de agua por si esta se evapora.
Además, es muy aconsejable realizarle limpiezas periódicas y aprovechar estos momentos para realizar revisiones por si se han producido estancamientos a causa de hojas, ramas pequeñas u otros elementos que pueden ensuciarla. Se recomienda hacerlo al menos 1 vez al mes.

Otro punto clave a tener en cuenta es que se aconseja ponerla en funcionamiento en momentos en los que podamos controlarla, ya que de esta forma seremos conscientes de si algo falla o si se ha producido algún cambio, por ejemplo, en la presión de la salida del agua. Además, proporcionarle un encendido constante permitirá tener un movimiento continuo del agua y así alargar la duración de la misma.

El siguiente de los elementos del que vamos a hablar tiene gran importancia, y su cuidado y mantenimiento requiere una especial atención.

El agua que circula por la fuente hay que cambiarla de manera continua y controlada para conseguir que la que se encuentre en la bomba siempre esté limpia.
Una limpieza periódica nos ayudará a evitar hongos y bacterias perjudiciales para las personas, las plantas que se encuentren alrededor y para la propia fuente. Para ayudarnos llegados a este punto, podemos utilizar productos químicos para el agua, como el cloro, y conseguir lo que nos proponemos.

Por último, cabe destacar la limpieza de los elementos decorativos de la fuente, como pueden ser las piedras que se colocan en el fondo para esconder el desagüe.
Si tras todo lo realizado volvemos a colocar estos elementos sin realizarles una limpieza previa, todo el trabajo hecho no habrá servido de nada, ya que la suciedad pasará de nuevo a la fuente.

Si quieres conocer más sobre el mantenimiento de las fuentes o quieres contratar nuestros servicios para que seamos nosotros quienes nos encarguemos, no dudes en contactar con nosotros a través del 965 791 489 o visitar una de nuestras tiendas.

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